En toda la historia de la humanidad, el hombre ha procurado garantizar y mejorar su nivel de vida mediante un mejor conocimiento del mundo que le rodea y un dominio más eficaz del mismo, es decir, mediante un desarrollo constante de la ciencia y la tecnología. Estos métodos Juegan un papel fundamental en el desarrollo socio económico de cualquier país, a la par que constituye un elemento inseparable de la cultura de los pueblos. Después de la muerte de de José Vicente Gómez en diciembre de 1935, el mandato es asumido por Eleazar López Contreras quien tuvo que iniciar un nuevo estilo de gobierno, cuyas normas se encuentran condensadas en el Programa de febrero de 1936; en este documento que no fue sólo un proyecto político sino que en la práctica se constituyó en un programa de acción, López Contreras propuso sus políticas para modernizar a Venezuela, combinando la reforma política moderada, acompañada de reformas sociales basadas en soluciones técnicas destinadas a lograr las bases de una sociedad del siglo XX.
Para lograr este proyecto necesitaba crear nuevas entidades, así como congregar a profesionales universitarios y técnicos quienes estarían a cargo de diseñar y poner en prácticas las diversas soluciones técnicas, pero como para este periodo el país no contaba con tal preparación opto por enviar al exterior a jóvenes universitarios y técnicos de ambos sexos a fin de completar su formación en áreas que eran de interés para el Estado. El Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), es el más grande de los organismos adscritos al Ministerio del Poder Popular para la Ciencia y Tecnología (MPPCT). Sus inicios se remontan a la primera mitad de la década de 1950, cuando por iniciativa del gobierno de Marcos Pérez Jiménez se desarrolla el proyecto que le propone Humberto Fernández-Morán al Ministerio de Sanidad de instalar un modernísimo Instituto Venezolano de Investigaciones Neurológicas y Cerebrales (IVNIC) en los altos mirandinos, muy cerca de la población de San Antonio de Los Altos.
El IVNIC existió y operó exitosamente durante tres años (1956-1958), destacándose su papel pionero en el desarrollo científico y tecnológico de la microscopia electrónica, y en estudios estructurales fisiológicos del cerebro. Ante el cambio de gobierno de 1958 y las presiones políticas consecuentes, Fernández-Morán sale de Venezuela transfiriéndole la dirección del instituto a Marcel Roche. En 1959 la directiva del IVNIC propone ampliar la visión y misión del instituto, y es de esta manera que el gobierno nacional decreta la eliminación del mismo, creando en sustitución el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, al cual se transfirió el patrimonio material del primero. El IVIC se mantuvo adscrito al Ministerio de Sanidad y Asistencia Social hasta la creación del actual MPPCT en 1999.
En 1960, bajo la dirección de Roche se terminó en el IVIC la construcción del reactor nuclear experimental RV-1, cuyo proyecto e inicio data de 1956. La puesta en marcha de un reactor experimental en Venezuela significó un hito histórico para la ciencia latinoamericana y desde entonces el reactor se convirtió en un icono emblemático del instituto y del carácter avanzado de la actividad científica que siempre se ha desarrollado en las instalaciones del IVIC en Altos de Pipe. Por instrucciones del ejecutivo, a principios de la década actual el RV-1 fue transformado –reversiblemente- en una planta de irradiación de rayos Gamma (PEGAMMA), a través de la cual el instituto, de manera muy exitosa, presta servicios de esterilización microbiológica de alimentos, materiales quirúrgicos y otros.
En los comienzos de su institucionalización, la política científica y tecnología a venezolana centraba su interés y sus esfuerzos en el fomento de la ciencia básica. Posteriormente se aprecia un giro hacia la ciencia aplicada. Un poco después en los años 60 se crea el Concejo Nacional de Investigaciones Científica y Tecnológica (CONICIT), origen del actual Ministerio de Ciencia y Tecnología, fue creado por el ejecutivo nacional en 1967 con objetivos similares a los organismos ya existentes en los Estados Unidos y Europa. Este organismo empezó a funcionar 2 años mas tarde para impulsar los objetivos de: “promover el desarrollo de la ciencia y tecnología en Venezuela y asesor en dicha materia de los órganos del poder público nacional”. Para lograr esos objetivos definió políticas de desarrollo y creo programas de becas para estudio de posgrado. Para la década de los 70 el desenvolvimiento institucional de la ciencia y la tecnología se dio a partir de la creación del Conicit en el año 1969 y su desarrollo en la década de los setenta, en esta década se dieron algunos avances y logros, pero también el germen de algunos de los fracasos de la política publica para la ciencia y la tecnología nacional comienza a ser incorporado a los programas electorales, en particular a la campaña electoral. Años más tarde se da el plan nacional de ciencia y tecnología para la década de los 80 cuya propuesta central nace en el plan de desarrollo 1985 – 88 consistente en la regionalización y descentralización de las políticas publicas, pero en los años 80 se produjo una prolongada desinversión de la ciencia y la tecnología. En los años 90 se crean una agendas de investigación se instrumento el programa Bolívar para la innovación tecnológica, con el objetivo de impulsarla para la cooperación entre empresas y centros de investigación, ya para el año 2000 se caracteriza por un gigantesco y acelerado desarrollo en el ámbito de las tecnologías de la información y el impulso de programas tales como creación de una serie de infopuntos, computadoras con Internet gratuito que permiten a los ciudadanos acceder a su derecho constitucional de las (TIC). Igualmente, se ha garantizado el derecho a las tecnologías con los infocentros, se ha implementado una fábrica venezolana de computadoras bolivarianas, al igual que las Fundaciones para el Desarrollo de la Ciencia y Tecnología (Fundacites) a lo largo de estos 10 años se han creado tantos Fundacites como estados tiene el país, se creó un Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Fonacit) para financiar proyectos científicos, se construyó, en colaboración con la República Popular de China, el primer satélite venezolano, se estableció la Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales (Abae) y se organizó la Misión Ciencia. Del mismo modo, se han organizado dos expediciones de científicos venezolanos a la Antártida para recolectar información sobre las consecuencias del cambio climático. Con todo esto se logra que las comunidades organizadas se apropien de la tecnología y les sirva de base para el desarrollo tecnológico.
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