Las Nuevas Tecnologías de la Información y la
Comunicación y la Investigación Educativa. Prof Rafael Fernandez.
1. La Sociedad de la Información y la Investigación
Educativa
Las
nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC), entendidas como
el conjunto convergente de tecnologías de la microelectrónica, la informática
(máquinas y software), las telecomunicaciones y la optoelectrónica, (Castell,
2000) están produciendo un auténtica revolución en toda la vida del ser
humano, una revolución que se enmarca en un conjunto más amplio de cambios en
nuestra sociedad y se concreta en una denominación: la sociedad de la
información.
Nos hallamos en el momento del
nacimiento de una nueva sociedad, a la que Castell (2000) denomina la
«sociedad red», que nace de una auténtica revolución, en palabras del mismo
autor, centrada en las tecnologías de la información, que están transformando
aceleradamente las bases de nuestra sociedad (Bangemann, 1994). Ante esta nueva
realidad no cabe la indiferencia y, frente a posiciones que postulan que la
nueva sociedad asentada en las nuevas tecnologías va a comportar la panacea, la
solución de todos los males (Negroponte, 1995) y otras que sólo ven amenazas
(Postman, 1994; Stoll, 1990), como expertos en educación y educadores debemos
ser críticos y analizar los porqués, las posibilidades y las limitaciones.
Las
redes informáticas constituyen, de entre todas las novedades en materia de
tecnologías de la información y la comunicación, uno de los desarrollos más
espectaculares de este siglo. Internet es la mayor red de ordenadores del
planeta (Adell, 1998). En realidad, no es tanto una red como una red de redes,
una red de varias decenas de miles de redes locales y de área amplia
interconectadas (interconexión: «Internet» en inglés) entre sí y que permiten
compartir información, recursos y servicios. Para ello utiliza unos protocolos
o acuerdos de comunicación entre ordenadores que permiten comunicarse sin
restricciones (Bartolomé, 1999)
Para hacerse una idea de las proporciones del
fenómeno y del crecimiento espectacular de Internet basta con los siguientes
números: en 1988 se estimaban unos 28.000 ordenadores conectados a Internet. A
finales de 1995 se habían convertido en 9 millones; a finales de 2000 en 350
millones; a mediados de 2001 se calculaba que habría alrededor de 700 millones
de ordenadores conectados, y entre 2005-2007 se estimaba que llegarían a 2.000
millones como mínimo (Castells, 2000b). Se trata, pues, de un fenómeno de
carácter universal aunque es cierto que hay zonas en el mundo todavía muy
desconectadas.
Esta nueva sociedad, la
«sociedad de la información», se caracteriza principalmente por la influencia
en los diversos ámbitos sociales, económicos, políticos, educativos, etc. de
las innovaciones tecnológicas que se producen de forma constante y veloz, y que
han propiciado el fenómeno de globalización. Las dimensiones fundamentales de la globalización son para Castells
(2000a):
Economía
global.
Transformación
del trabajo y del empleo.
Transnacionalización
de las actividades de ocio y cultura.
Trabajo
colaborativo.
Pérdida
de soberanía de los Estados a favor de su integración en bloques económicos y
políticos.
Nuevos
modelos educativos y nuevas necesidades de formación.
En general se puede decir que la globalización, en relación a la
información, tiene aspectos positivos como son:
Favorece
la libertad de expresión de los ciudadanos.
Gran
movilidad de la información.
Gran
cantidad de información que se puede adquirir, procesar y transmitir muy
rápido.
Permite
estar más informados de lo que sucede en el mundo.
Internet
es un medio fundamental de transmisión de información.
Interacción
que se puede establecer con otros a través de la red, etc.
«Gracias al acceso a distancia a
los catálogos de las bibliotecas, a la edición electrónica y a la transmisión
de documentos... la biblioteca virtual se encuentra en la oficina, en la clase
o en el domicilio del usuario» (Dykstra, 1997). Hasta acercarnos al mito de la
«aldea global» a través de las autopistas de la información...
Los aspectos negativos se
relacionan con las desigualdades sociales en el acceso a la información, la
concentración del poder a través de la concentración de los medios, la
dificultad de seleccionar la información.
La sociedad de la información supone la necesidad de formación permanente
y la priorización del objetivo «aprender a aprender». Reclama una educación que permita la formación a lo largo la vida,
esto es la educación deberá asentar las bases en conocimientos y destrezas que
permitan pasar de la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento
y a la sociedad de la inteligencia (Marina, 1999).
Con los nuevos
medios tecnológicos se puede acceder a gran cantidad de información a través de
redes interconectadas a nivel global o mundial. Las características de estas
redes de información (inmaterialidad, interactividad, instantaneidad,
múltiples códigos, interconexión, elevados parámetros de calidad de imagen y
sonido, digitalización, diversidad de contenidos, influencia sobre los
procesos mentales), que permiten el acceso a cantidades ingentes de información
y la comunicación tanto entre personas como entre grupos, hacen que la
obtención de información y la adquisición del conocimiento adquieran una nueva
dimensión.
2. Información y conocimiento: una distinción necesaria
La necesidad de disponer de
información con rapidez y precisión, obliga a la comunidad científica a
desarrollar nuevas tecnologías que permitan el tratamiento y manejo de grandes
cantidades de información y el desarrollo de redes de comunicación capaces de
transportarla... La producción informativa (explosión documental) y el ambiente
científico que aquella promueve, obliga a disponer de una infraestructura de
información capaz de cubrir una enorme población de usuarios... Al no disponer
estos de tiempo ni de las herramientas adecuadas, la enorme cantidad de
información circulante está produciendo estrés informativo y, a la postre,
desinformación (Sáez Alonso, 1998). Se precisan, pues, estrategias para la
búsqueda, la selección y valoración de la información disponible.
Debemos tener muy presente que la información no es conocimiento, es el
sustrato, la materia prima, necesaria pero no suficiente, y es la educación la
que transforma la información en conocimiento. Se trata de arbitrar los medios
pedagógicos necesarios para pasar de la «sociedad de la información»
a la «sociedad del conocimiento», o, si se quiere, lograr que la «sociedad de la información» se traduzca en «sociedad del aprendizaje» y en «sociedad de la inteligencia».
Por tanto, interesa
distinguir el concepto de «información» de lo que se puede entender por
«conocimiento». Así, el término información
alude a cualquier expresión verbal, numérica, gráfica o de otro tipo que posee
un significado determinado dentro de un contexto concreto, y cuyo último
objetivo es comunicar algo.
El «conocimiento» se podría definir como la capacidad para actuar, a
partir de una cierta información, y como consecuencia de la capacidad de
comprender e interpretar la naturaleza de algo y la aplicación de ciertas
habilidades o capacidades complementarias. En este sentido, únicamente se
puede hablar de aprendizaje cuando hemos interiorizado la información nueva a
nuestras estructuras mentales, adquiriendo con ello nuevos conocimientos.
Desde
el punto de vista organizativo, estas inquietudes se enmarcan en el denominado
Paradigma de la Gestión del Conocimiento. La gestión del conocimiento busca la optimización en los procesos de
creación del conocimiento y su aplicación en circunstancias concretas.
El acceso a la información es una
condición necesaria, pero no suficiente para que se produzca el conocimiento,
esto es para aprender. La información tiene un carácter volátil. Para estar al
día se requiere una renovación y actualización permanentes e intentar acceder a
esa información desde esquemas organizados que nos proporcionan las estrategias
de documentación.
La documentación es la recolección, almacenamiento, clasificación,
selección, difusión y utilización de todos los tipos de información (Moreno,
1995, 145). La documentación científica
es «la recopilación exhaustiva y tratamiento analítico de la información para
dar a conocer, mediante sistemas automatizados, los progresos de la ciencia y
de la técnica» (Martínez de Sousa, 1989, 238).
Las condiciones para la adquisición del
conocimiento se fundamentan en un principio: saber documentarse y que esta
documentación sea fiable, actual y disponible al instante. Una de las primeras
necesidades del investigador es saber que información existe, donde está y cómo
acceder a ella: sobrevivir a la dificultad de la «babelografía» requiere
formarse en el manejo de las fuentes bibliográficas.
En estos procesos de búsqueda de información
en las redes es necesario delimitar con la mayor precisión posible aquello que
buscamos y planificar la búsqueda haciéndonos preguntas como:
¿Para qué
necesito la información?,
¿De
cuánto tiempo dispongo para buscar?
¿A qué
fuentes de información pertinentes puedo tener acceso?
¿Qué
contenido deberá tener esa información?
¿Cuáles
son los instrumentos de búsqueda de que dispongo?...
En segundo lugar, se deberán
establecer mecanismos de supervisión y valoración, cuestionándonos:
¿Cómo
sabré que la búsqueda es fructífera?,
¿Cómo
sabré que lo hallado es lo que buscaba?
¿Qué
criterios utilizaré para seleccionar la información?.
Esta última pregunta significa
valorar el rigor y la fiabilidad de la información hallada, lo que acaba
siendo la clave para la selección de la información. En el cuadro 2 se presenta
un listado de criterios relevantes en la selección de la información.
Calidad del contenido del documento
|
-
Objetividad
de la información
-
Tono,
estilo, vocabulario, ortografía, gramática,
-
Organización
y estructura de la información
-
Facilidad
de lectura y comprensión
-
Estética,
originalidad y creatividad
-
Enlaces
operativos y pertinentes
-
Opciones
de búsqueda y facilidad de navegación
|
Rigor, credibilidad y fiabilidad de la
información
|
-
Autor o
productor
-
Acceso
a la dirección electrónica del autor
-
Contenido
contrastable
-
Frecuencia
de actualización
-
Actualidad
temática
-
Frecuencia
de consultas
-
Seguridad
del sistema
|
Ajuste al tópico de la búsqueda
|
-
Facilidad
de acceso a la información
-
Orden
en la presentación de la información
-
Integridad
y profundidad de la información
|
En la actualidad, se están
realizando numerosos estudios tanto en lo que se refiere a las competencias
básicas de los ciudadanos o alfabetización digital (Pere
Marqués, 2003) como a las competencias más específicas que deberían adquirir
los profesores para favorecer los procesos de integración de las nuevas
tecnologías en las aulas y contribuir de forma clara a los procesos de
innovación y cambio educativo (Suárez y otros, 2002).
Para que nos hagamos una idea,
en relación con la alfabetización digital (Marqués, 2003) , se han identificado
39 competencias básicas en TIC agrupadas en 11 dimensiones:
1)
Conocimiento de los sistemas informáticos (hardware, redes, software)
2)
Uso del sistema operativo
3)
Búsqueda y selección de información a través de Internet
-
Disponer de criterios para evaluar la fiabilidad de la información que se
encuentra.
-
Uso básico de los navegadores: navegar por Internet (almacenar, recuperar, e
imprimir información).
-
Utilizar los «buscadores» para localizar información específica en Internet.
-
Tener claro el objetivo de búsqueda y navegar en itinerarios relevantes para el
trabajo que se desea realizar (no navegar sin rumbo).
4)
Comunicación interpersonal y trabajo colaborativo en
redes
-
Enviar y recibir mensajes de correo electrónico, organizar la libreta de
direcciones y saber adjuntar archivos.
-
Usar responsablemente las TIC como medio de comunicación interpersonal en
grupos (chats, foros…).
5)
Procesamiento de textos
6)
Tratamiento de la imagen
7)
Utilización de la hoja de cálculo
8)
Uso de una base de datos
9) Entretenimiento y aprendizaje con las TIC
10) Telegestiones
11)
Actitudes generales ante las TIC
-
Desarrollar una actitud abierta y crítica ante las nuevas tecnologías
(contenidos, entretenimiento…)
- Estar
predispuesto al aprendizaje continuo y a la actualización permanente.
- Evitar el
acceso a información conflictiva y/o ilegal.
- Actuar con
prudencia en las nuevas tecnologías (procedencia de mensajes, archivos
críticos)
Dentro de unos pocos años, las
personas que no tengan estas competencias básicas en TIC, y muy especialmente
quienes no sepan LEER a través de las fuentes de información digitales (canales
de TV, mediatecas «a la carta», ciberbibliotecas
e Internet en general), ESCRIBIR con los editores informáticos y COMUNICARSE a
través de los canales telemáticos, se considerarán analfabetas, y estarán de
hecho en franca desventaja para desenvolverse en la sociedad. Por ello, más
allá de la labor que las instituciones escolares realizan con los más jóvenes,
la alfabetización digital de los ciudadanos de todas las edades se está
convirtiendo en un importante reto social contra esta nueva forma de marginación cultural que sólo podrá superarse con
la participación de todos los estamentos políticos y sociales.
Respecto
a la formación del profesor en TIC o si se prefiere respecto a la formación del
profesor-investigador, pues al hablar de investigación también incluimos la
investigación que se realiza en el aula y que debe ser el soporte de todos los
procesos de innovación que allí se llevan a cabo, debe tener por objeto atender
a los cambios que se producen en el rol del profesor en la sociedad de la
información y brindarle el apoyo y la preparación necesaria para que pueda
adaptarse a los nuevos retos que se le plantean.
En
la enseñanza tradicional el papel del profesor era principalmente el de
transmisor de los conocimientos; con la integración de las TIC, este papel
cambia al de facilitador, guía y tutor de los
procesos de aprendizaje de sus alumnos, propiciando la adquisición de hábitos y
destrezas para la búsqueda, selección y tratamiento de la información. El
profesor deberá diseñar situaciones instruccionales
que den respuesta a las necesidades de sus alumnos, implementando sistemas de
tutorización y seguimiento del proceso de aprendizaje (Cabero,
1996).
El
profesor debe conocer las TIC, aprender a manejarlas, conocer sus
potencialidades como instrumento pedagógico y saber cómo seleccionar las más
convenientes, cómo introducirlas en el aula y para qué y cómo evaluar su uso.
Esta formación debe
atender, asimismo, a dar respuesta a las dudas o reticencias por parte del
profesorado en cuanto a la integración de las TIC, analizando cuestiones
relativas a:
Pérdida
en el control del proceso educativo (los docentes tienen reservas en
cuanto a la posibilidad de perder el control del proceso educativo al dejar más
autonomía y libertad al alumno)
2.1. Internet y las comunidades de aprendizaje e investigación
Estas necesidades que han ido surgiendo en
distintos ámbitos, inicialmente en el académico y posteriormente en el
comercial y doméstico, están pudiendo ser satisfechas gracias a la rápida
evolución de los diversos componentes tecnológicos de los ordenadores, tanto de
hardware como de software (Carballar, 1995; Romiszowski
y Mason,
1996; Ali y Ganuza, 1996; García Pinado, 1998; Marqués,
2000):
- El
aumento de la potencia en la capacidad de almacenar información y en la
capacidad de procesarla
-
El
proceso de digitalización para el enriquecimiento y diversificación del
material almacenado: texto, sonido, imágenes y su integración en nuevas
estructuras mediáticas
-
La
disposición de aparatos y programas, cada vez con mayor capacidad interactiva y
más posibilidades de personalización y obtención de servicios bajo demanda.
Este cambio, que
condiciona las tareas a realizar por los investigadores, se basa en el uso
cada vez más generalizado de las telecomunicaciones, y más en concreto en las redes de ordenadores, lo que se
denomina «Autopista de la Información».
Ejemplos de redes importantes serían INTERNET y EARN/BITNET.
Estos nuevos soportes
de información, como Internet o los discos ópticos, más allá de sus
peculiaridades técnicas, generan una gran innovación comunicativa, aportando
un lenguaje propio, unos códigos específicos orientados a generar modalidades
de comunicación alternativas (hipertextos, multimedias,
hipermedias),
aunando la multimedialidad y la interactividad, de modo que
los usuarios de los materiales digitales adoptan roles activos a la hora de
acceder a los documentos, seleccionando la información y las rutas de
navegación en función de intereses propios, e incluso, eligiendo distintos
tipos de configuración de la interfaz para hacerla más amigable en función de
sus gustos personales (Landow, 1992).
Entre los nuevos
soportes, destaca sin duda, la existencia de la red de redes, Internet, como
gran base de datos que nos permite tanto acceder a la información como publicar
nuestras propias aportaciones. Así, el ciberespacio, como lugar virtual, que no
real, en el que se sitúa la información, se convierte en el máximo exponente
de la comunidad científica global. Se generan expectativas de que todo está en
Internet, el problema es acceder o encontrar la información que se desea y, en
este sentido, defendemos la necesidad de dotar a los investigadores de
estrategias de búsqueda y selección de la información: «La ciberpedagogía
es un territorio de información, un mar de información, por donde navega un
nuevo pueblo, los investigadores de la educación, navegantes virtuales que
intercambian conocimiento de costa a costa. Es un territorio imaginario,
virtual, pero no fantasioso...». (Sáez Alonso, 1998, 92).
Los trabajos de
investigación realizados sobre las estrategias que utilizan los usuarios de la
red cuando desean buscar información ponen de manifiesto que es más importante
el hecho de ser estratégico en la búsqueda de información que poseer amplios
conocimientos acerca de los medios informáticos y las herramientas de búsqueda
(Fuentes, 2001).
Internet se ha
convertido, en opinión de algunos, en una «bestia desbocada» en la que la
fragmentación y multiplicación del espacio comunicativo se eleva a límites
increíbles: cantidades ilimitadas de información al alcance de todos, con
escasas pero significativas barreras: el idioma y la capacidad de selección
sobre esa masa informativa.
¿Qué dificultades
y peligros ofrece el uso de Internet?
Internet
llega a todos los países pero no a todas las personas, aumenta las diferencias
entre personas, regiones y países en vez de reducirlas.
Si
todo está en la pantalla, sin movernos de casa, pueden aparecer problemas de
socialización, se puede perder el contacto social directo.
Internet
es un medio para la información pero también para la desinformación; no se
distingue la información contrastada, valorada y fiable de la información
falsa. Existe la posibilidad de manipular la información y difundir bulos
(libertad de expresión o libertinaje), se puede hacer un uso irresponsable del
medio que nos llevaría a la necesidad de regular las informaciones
De
forma esquemática, podemos adelantar que la telemática aporta a la educación
(docencia e investigación) algunas posibilidades como:
-
Favorecer
la aproximación de los «laboratorios de investigación» a la sociedad (conocer el
mundo real)
-
Combatir
el aislamiento de muchos laboratorios
-
Facilitar
la formación del investigador
-
Desarrollar
tareas de comunicación permitiendo el acceso a la información y el intercambio
de la misma (bases de datos, foros temáticos, páginas web...)
-
Favorecer
la interdisciplinariedad y la globalización
-
Facilitar
el acceso a la información
-
Favorecer
la investigación colaborativa.
3. El apoyo de las Nuevas Tecnologías al proceso de
Investigación
La
informática y telemática se ha convertido en un elemento tecnológico básico
dentro de la instrumentación metodológica de la investigación; los usos más
evidentes del ordenador conectado a la red, comentados desde las distintas
fases del proceso de investigación serían:
-
Planificación de la
investigación:
Tareas iniciales de
documentación y revisión de la literatura
Intercambio y comunicación
en el seno de la comunidad
científica: contacto con autores relevantes
en el campo de estudio, acceso a redes nacionales
e internacionales de comunicación; planteamiento
de dudas relativas a la investigación; realización
de proyectos conjuntos entre distintas universidades,
etc.
-
Instrumento de recogida de
información (aplicación de cuestionarios y procesamiento de las respuestas)
-
Análisis de datos
-
Aportaciones de carácter
secundario:
Elaboración de
presupuestos y control de gastos
Preparación de proyectos
Redacción y difusión del
informe
3.1. Organización de la investigación: La búsqueda
de información y el planteamiento del problema de investigación
Las redes como medios para el acceso a la información y la organización de la actividad investigadora
Las
redes son un conjunto de máquinas conectadas por un conjunto de cables; una red
social es un conjunto de personas conectadas por un conjunto de relaciones
sociales (amistad, trabajo, petición de información,...). Las personas pueden
construir relaciones personales y normas sociales que son completamente reales
y significativas para sus miembros en entornos de comunicación mediada por
ordenador (Adell,1998). Es posible constituir auténticas
comunidades virtuales para producir bienes colectivos, permitiendo a la gente
comunicarse a bajo coste, ayudándose mutuamente, intercambiando ideas y
experiencias, coordinando sus actividades y proporcionando la clase de
identidad y los sentimientos de pertenencia al grupo que se encuentran en
comunidades en las que las relaciones son cara-a-cara (Garton,
Haythornthwaite
y Wellman,
1997).
CONJUNTOS DE ENSEÑANZAS IMPORTANTES PARA EL DESARROLLO INTELECTUAL, HAY QUE CREER EN ESTA NUEVA HERRAMIENTA. PERO DE VERDAD.
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